jueves, 28 de junio de 2012

ESTABA PENSANDO EN ALGO DEMASIADO GRANDE

La decisión tomada es la mejor decisión.
Lo pasado es pasado.
El futuro aún no ha llegado.
El presente importa mucho, pero cuidado que es casi pasado.
El dinero es necesario, pero no lo más importante.
El amor es cambiante y complejo... cuídalo, te será útil. 
El amor no es lo único.
El amor no es sólo A M O R, es otras cosas, otras personas, otros lugares.
La peor decisión es la que no se toma.
Las obsesiones sólo traen obsesiones.
No valorar lo que tienes es perderlo. 
Las quejas porque sí, son las peores.
Sonreír es saludable para los demás y para uno mismo.
No es necesario reír si no nos apetece, puede ser perjudicial.
Decir gracias y perdón en las medidas oportunas, es un arte y una experiencia.
Contemplar, contemplarte, contemplarme... 
Estar quieto es lo mismo que morir.
Estar asustado y quieto es lo mismo que dejarse matar.
No concluir las cosas es un problema; saber cerrar ciclos, asumir los finales. La vida y el teatro tienen tanto en común...
Si algo está mal hecho, está mal hecho. 
Deshacer y volver a hacer a veces es lo mejor.
Decir te quiero es más fácil de lo que parece y más amplio.
El cielo nublado puede traer un día espléndido.
El sol sin duda es un regalo.
Una vez pasadas y vividas ciertas cosas, la verdad es que comprendes que hay cosas tan poco graves...
Pensarte es hermoso, por eso te pienso a menudo.
Hay colores, formas y contornos que se quedan en la retina para ser recordados hermosamente.
Asumir los propios errores, algo maravilloso y a su vez, en estos tiempos, asombroso.
Ya oí decir que el oxígeno es la mejor droga... ¡qué suerte respirar!
También oí decir que no se puede huir de uno mismo, así que lo mejor es aceptarse.
Cambiar, decidir cambiar, es algo positivo; si algo no te gusta, cámbialo, pero de forma sana, por favor, sin autolesionarnos física, psicológica ni moralmente.
Leer poesía es sano para el alma.
La guerra no es algo que se acerque a la lógica.
La maldad y el egoísmo, mejor en otra dimensión.
Nunca me mientas, nunca. Nunca te mentiré, nunca.
Comprender la justa medida, imagino que lleva toda una vida, así que es una asignatura vitalicia. También es vital.
Los besos son grandes regalos.

DE PRINCESAS Y LOBOS. CARTAS DE AMOR.

Princesita de cuento que vives en un castillo de cristal, a la vera de un lago custodiado por un monstruo que sueña con vientos del Oeste y esperanzas del Este...
Princesita de cuento que canta a la luna desde lo más alto de la más oscura torre...
Princesita de cuento que no espera la llegada de ningún hada madrina ni teme a ninguna bruja malvada salvo a sus propios fantasmas...
Simplemente, princesita de cuento....
¿Tienes algún nuevo cuento que contarme? A.

Desde lo más alto de la más alta torre, desde mi torre donde ando cantando a la luna, tengo que decir que aguardo el momento de ver a uno de los lobos escapados del cuento de Caperucita, aburrido de andar con juegos de niños... Tengo ganas de ver a ese Lobo que perseguía alguna que otra estrella por el firmamento Lisboeta, pero que también está un poco cansado de estrellear y no pescar ninguna.
Lobo, ¿tienes hambre? Yo tengo hambre de comerme el mundo, de nadar por tus estrellas, de pisar las piedras de calzada de tu firmamento.
¿Vienes a contarme un cuento y a desenredar estrellas conmigo, y así comernos los malos recuerdos y recordar sólo los bonitos, mi amigo Lobo?
Te quiero. L.

Princesita, iría a contarte todos los cuentos de todos los libros de todos los escritores del mundo. Iría a desenredar una a una todas las estrellas de todas las constelaciones de todo el universo... Algún día, iré a recordarte de tu torre y te prometo comernos los malos recuerdos, recordar los buenos y reescribir nuestro propio cuento. Así algún día, en un futuro, otro lobo tendrá una historia nueva para otra princesita.
YO también. A.

miércoles, 27 de junio de 2012

HOY, SIN SOL

Las ventanas están bajadas porque esta noche ha sido ruidosa... creo que ya no es de noche... 
Tengo ganas de no dormir hoy y a la vez las obligaciones y las devociones me persiguen.
Empieza a clarear pero no quiero irme a dormir... me recuerda a algunos días en Lisboa, cuando no borracha, ni mucho menos, volvía por la Avenida da Liberdade con el sol ya puesto en pie y con muchas fotos em mi mísera cámara a pilas.
Tengo tantas hojas escritas con semillas de poesía, que no sé por dónde empezar a reescribir, reinventar y rectificar. Así que me limito a seguir escribiendo así, sin más, sin ver al sol asomarse; las persianas están bajadas porque hoy hubo ruido en la calle, y yo sin decidirme si voy a tener un día de obligación o devoción.
Las decisiones marcan nuestra vida, esto ya lo aprendí en Lisboa tan bien... la decisión tomada es siempre la correcta -por nuestra salud mental- pero hasta ser tomada, pueden bailar las letras en el cerebro.
Si hoy decido tener un día de devoción, quizá esté creando un precedente o demostrándome a mí misma lo que realmente soy... una no devota de mis obligaciones, y eso duele por algún lado. 
Dejemos tanta responsabilidad. Hoy mi mente anda por la Avenida da Liberdade, y basta.
Tengo tantas estrellas traídas desde Portugal... las cogí del suelo, de las piedras de calzada... 
Esta idea me persigue de una forma singular. No sabría explicar con certeza porque es tan importante para mí, pero sé que de camino a Cais do Sodré, desde la Praça do Camões, hay una calle llena de estrellas. Tantas veces las pisé, tantas... que me traje algunas conmigo. Dejé unas cuantas para mis amigos y conocidos para que las vieran, pero parece que sólo se iluminan de cuando en cuando.
Por la Praça do Rossio me persiguen los fotogramas de mi vida. Yo vivía en Lisboa y no recordaba la saudade... pero ella sí me recuerda a mí, sí.
Hoy no tengo capacidad de decisión, hoy no decidiré nada, hoy seguiré con las persianas echadas y con mis pedazos de papel. Hoy tengo la mente en la Rua Conde Redondo, donde sin yo saberlo, reempecé mi vida. 


LISBOA

Mil kilómetros de nostalgias
me hacen sentir así.
Mil kilómetros de te quieros
y de sueños, hay allí.
Tuve, tendré y tengo
soledad y compañía.
Nada como aquella tierra
en línea recta desde la mía.