Princesita de cuento que canta a la luna desde lo más alto de la más oscura torre...
Princesita de cuento que no espera la llegada de ningún hada madrina ni teme a ninguna bruja malvada salvo a sus propios fantasmas...
Simplemente, princesita de cuento....¿Tienes algún nuevo cuento que contarme? A.
Desde lo más alto de la más alta torre, desde mi torre donde ando cantando a la luna, tengo que decir que aguardo el momento de ver a uno de los lobos escapados del cuento de Caperucita, aburrido de andar con juegos de niños... Tengo ganas de ver a ese Lobo que perseguía alguna que otra estrella por el firmamento Lisboeta, pero que también está un poco cansado de estrellear y no pescar ninguna.
Lobo, ¿tienes hambre? Yo tengo hambre de comerme el mundo, de nadar por tus estrellas, de pisar las piedras de calzada de tu firmamento.
¿Vienes a contarme un cuento y a desenredar estrellas conmigo, y así comernos los malos recuerdos y recordar sólo los bonitos, mi amigo Lobo?
Te quiero. L.
Lobo, ¿tienes hambre? Yo tengo hambre de comerme el mundo, de nadar por tus estrellas, de pisar las piedras de calzada de tu firmamento.
¿Vienes a contarme un cuento y a desenredar estrellas conmigo, y así comernos los malos recuerdos y recordar sólo los bonitos, mi amigo Lobo?
Te quiero. L.
Princesita, iría a contarte todos los cuentos de todos los libros de todos los escritores del mundo. Iría a desenredar una a una todas las estrellas de todas las constelaciones de todo el universo... Algún día, iré a recordarte de tu torre y te prometo comernos los malos recuerdos, recordar los buenos y reescribir nuestro propio cuento. Así algún día, en un futuro, otro lobo tendrá una historia nueva para otra princesita.
YO también. A.
YO también. A.
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